Viernes

Primera visita al traumatólogo, un día más, un día menos. Mientras tanto disfrutaré viendo a los demás, aprendiendo y mejorando.

Segundo día del verano, ese que parecía que no iba a llegar, ese que alegra a cualquiera, ese que es sinónimo de pesca.

Tercer mes de desveda, o lo que es lo mismo, 83 días en los que poder pisar el río caña en mano. De todos ellos solo he aprovechado dos, en los cuales, la lluvia, que no nos ha dado tregua, fue una invitada más. Sigue leyendo

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Agosto

Agosto es sinónimo de pesca, de pesca en familia, de conocer nuevos lugares y no dejar de visitar los de siempre. Así que aprovechando los días de descanso de trabajo, estos quince primeros días de agosto he salido cuatro días de pesca, cuatro días que me han dejado momentos inolvidables. Sigue leyendo

Cuando lo que importa es la compañía….

… y no la pesca, se puede disfrutar de un fantástico día como el de ayer. Me cuesta recordar cuándo fue la última vez que tuve la suerte de pasar un día junto a él en el río, algo que no me gusta ya que desde siempre hemos pasado un día sí y otro también juntos, como hermanos que, aunque la sangre diga que somos primos, lo considero como tal. Pero ayer, 21 de julio, pude volver a gozar de su compañía, tan solo unos días después de que se proclamara campeón de España por equipos, junto con su hermano Héctor, algo histórico para Castilla La Mancha, algo que nos llena de orgullo. Sigue leyendo

Volvemos a…

… Cristinas. Diez meses después. Mi padre y yo, como la última vez, y como en aquella ocasión los comentarios eran los mismos: “esto ya no es lo que era”, “antes te podías venir a las siete de la tarde, pescar el sereno y pasar un momento indescriptible”, “recuerdo un día ver el río cubierto de una manta de efémeras”…  Ya nada es como antes y creo que nunca volverá a serlo. Pero sí que parece que está algo mejor que el año pasado. Sigue leyendo

De mal en peor

Un año más, y ya son varios, el inicio de la temporada fue un “fracaso”.

Domingo 5 de abril, apertura de la veda en Castilla La Mancha, la espera terminaba y con la ilusión del primer día ponía rumbo al río junto a mi padre cuando apenas estaba amaneciendo. El lugar, el mismo que el año pasado. Acudíamos con la esperanza de poder sacar al menos un par de truchas cada uno pero lo único que cogimos fue frío. No duramos más de dos horas en la orilla del río y aunque cada día nos sorprende menos, es muy frustrante acudir al río, echar la caña una vez tras otra y no tener ni una sola picada. Sigue leyendo