Una tarde difícil pero satisfactoria

Una semana marcada por la incertidumbre, una incertidumbre que acababa el miércoles de la peor manera, día en el que nos acostábamos con el corazón encogido, entristecidos por todo lo acontecido y muy apenados. Ayer seguíamos sin saber qué decir, sin saber expresar o distinguir todas las emociones acumuladas: rabia, dolor, odio y mucha tristeza por esas dos chicas y sus familias. Tres familias que han quedado destrozadas por la acción de un cobarde, unos hechos que han conmocionado a Cuenca y el silencio en las calles lo atestigua. Sigue leyendo

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