Después de la tormenta…

… siempre llega la calma, así que pasado lo más fuerte de los exámenes, qué mejor manera de despejar la mente que pasando la mañana en el río. Y ayer, por fin, volví a coger la caña y disfruté de cuatro horas de pesca muy sanas en el coto «El Chantre».

Desde hace unas semanas llevo escuchando y viendo fotos de lo espectacular que está el coto. Están saliendo las truchas grandes, más de una del año pasado (parece que sobrevivieron al ataque de los cormoranes) y, sobre todo, ya se están sacando truchas a mosca seca, comunes y arcoíris. Yo de exámenes y unos por un lado y otros por otro “poniéndome los dientes largos”. Así que en el primer rato libre que he tenido me he enfundado el vadeador (que, por cierto, estoy muy contenta con él) y al agua.

El río bajaba precioso, con muy poca agua, quizás demasiado parado en algunas zonas pero perfecto para vadear y poder pescar sin problemas. El agua todavía baja muy fría pero las truchas estaban bastante movidas, y entre nube y nube, en uno de los momentos que calentaba el sol, pude gozar de unos minutos maravillosos con el tándem.  Dos o tres truchas saltando a unos metros, me estaban invitando a montar un tándem después de mucho tiempo sin hacerlo. Tricóptero de pelo de ciervo -el más grande de la caja- y un perdigón amarillo, combinación perfecta que me dejó varios momentos para el recuerdo y seis truchas que pude meter en la sacadera. Llevaba mucho tiempo esperando volver a pescar con el tándem porque es una modalidad preciosa, que te proporciona lo más bonito de la pesca a seca (la picada y el descenso de la mosca por el agua) y la efectividad de la pesca con ninfa, y ayer en cuanto tuve la ocasión, no lo dudé ni un segundo.

A parte de esas seis, aún pude sacar otras seis o siete más a ninfa, todas muy repartidas y bien colocadas, por lo que tuve que buscarlas y probar distintas ninfas para dar con ellas. Y eso, queridos amigos, es lo mejor, un lugar en el que sabes que vas a disfrutar, unos días más y otros menos, pero que no es llegar a cualquier postura y sacar una trucha, sino que hay que buscarlas, pelearlas y engañarlas como en cualquier otro río. Eso es la verdadera esencia de la pesca y eso es lo que encuentro en San Rafael.

PD: Os dejo un vídeo de algunas de las capturas. Espero poder ir mejorando los siguientes, sobre todo, que sean más estables y no haya tantos movimientos de cámara.

3 pensamientos en “Después de la tormenta…

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