Captura y suelta

El otro día un chico me preguntó qué ocurría si el anzuelo de la cucharilla dañaba la boca a la trucha, si la podía soltar tranquilamente. En ese momento me di cuenta de lo poco acostumbrados que estamos en España a la pesca sin muerte, a la captura y suelta.

En España, durante décadas todo lo que ha picado en el anzuelo se ha llevado a casa. Antes podía servir la excusa de que era para comer, pero ahora no. Sin embargo, miles de personas siguen con la idea en la cabeza de que todo lo que se pesca tiene que ir a la nasa. Y claro, así nos va.

Debemos de cambiar la manera de pensar y darnos cuenta de la importancia de la captura y suelta.

La experiencia y los años te enseñan. Diecisiete años llevo pescando y, año tras año, sin yo darme cuenta he aprendido cosas nuevas. Observas, reflexionas y no te queda otra que cambiar la manera de pensar y de actuar si quieres disfrutar más y mejor de algo tan maravilloso como la pesca.

Cuando empecé todo lo que veía a mi alrededor era pesca con muerte, era raro que soltase las truchas, excepto las comunes. Cada vez que sacaba una trucha común mi padre me “obligaba” a devolverla al agua, un pequeño gesto que para muchos era incomprensible pero que a mí me producía una satisfacción enorme. Es más, cuando veía que alguien sacaba una, y aun teniendo la posibilidad de soltarla, la mataba y la echaba a la nasa, me enfadaba mucho.

Fuente: www.normark.es

Fuente: Normak

Pero como he dicho, los años nos van enseñando, transformando poco a poco. Y lo que antes era un gesto que empezó como obligación, ahora es una rutina. Desde hace unos años me cuesta mucho matar una trucha (común o arcoíris). Ahora cuando pesco una trucha solo pienso en hacerle el menor daño posible y devolverla nuevamente al agua. Y es que, quien lo probó lo sabe. Sabe que no hay mayor alegría y satisfacción que soltar una captura con la que has peleado varios minutos hasta poder meterla en la sacadera y a la que has dedicado otros tantos minutos en recuperarla y devolverla en las mejores condiciones.

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Otra de las cosas que he aprendido con el paso de los años, y que afortunadamente va aprendiendo cada vez más gente, es que no hace falta llevar la nasa llena a casa para demostrar que ha sido un gran día de pesca. El brillo en los ojos, la sonrisa inevitable y las ganas que tienes de compartirlo con los demás, son síntomas más que suficientes para saber que ha sido un buen día de pesca. Aunque se hace duro y da mucha rabia ver cómo mientras tú intentas mantener los ríos vivos y cuidados, otros se llevan las truchas que tú has soltado y tratado cuidadosamente.

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Pero afortunadamente la pesca sin muerte se va imponiendo poco a poco y la cámara de fotos, que cada vez acompaña a más pescadores, va sustituyendo a la nasa. Ahora del captura y suelta hemos pasado al captura, haz foto y suelta.

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No obstante, creo que cuando realmente estás disfrutando, la foto no es necesaria. Esos grandes e inolvidables días de pesca se te quedan grabados en la memoria y no se olvidan. El mejor ejemplo lo tengo en mi familia, pescadores desde que nacieron. Cada día cuentan una historia diferente y, es que, tantísimos años a la orilla del río dan para mucho. Historias de truchas enormes, días muy buenos de pesca o anécdotas que recuerdan como si fuese ayer, aunque hayan pasado más de 30 años. Historias que demuestran que no hace falta inmortalizar el momento en una fotografía para recordarlo el resto de tu vida y, es que, la perfección de la narración de los detalles y sentimientos de aquellos momentos te llevan a imaginarlos como si los hubieses vivido. Historias que, por otro lado, no hacen más que provocarte una envidia terrible, porque el número y la calidad de las capturas de antes nada tiene que ver con lo que tenemos ahora.

Ahora un buen día de pesca para alguien de mi edad puede ser haber sacado 15 ó 20 truchas, la más grande de 40cm como mucho. Y cuando oyes el relato de los momentos que han pasado tu padre, tus tíos o tu abuelo en ese mismo sitio te dan ganas de soltar la caña. Por eso no es de extrañar que los que vivieron aquellos buenos momentos en los ríos, ahora se rían de nuestros “grandes” días de pesca.

La verdad es que es una pena la situación en la que se encuentran los ríos de España. Unos ríos que durante décadas han gozado de vida en sus aguas y que ahora están medio muertos por la avaricia del ser humano, entre otros factores. Una avaricia que no solo acaba con la población de los ríos, también con una práctica milenaria como la pesca, de la que no podrán disfrutar las generaciones futuras.

Por eso, y aunque sea un poco tarde, es el momento de que todos aquellos pescadores que practican la pesca sin muerte enseñen a todos los demás lo maravilloso de esta modalidad y den ejemplo. Que los demás aprendan que no hay nada más gratificante que tratar con cariño a una captura y nada más satisfactorio y maravilloso que devolverla al agua. Que no importa si tienes que dedicar varios minutos a la reanimación y recuperación del pez, porque son unos minutos preciosos que te proporcionan la mayor de las alegrías cuando por fin la captura tiene la fuerza suficiente para escapar de tus manos y regresar de vuelta al río.

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CAPTURA Y SUELTA
Catch and Release

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3 pensamientos en “Captura y suelta

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